Una vaca, dos niños, trescientos ruiseñores

Una vaca, dos niños, trescientos ruiseñores

Un libro excelente, que tenía en lista para leer desde hace tiempo pero que se había ido quedando atrás: Una vaca, dos niños, trescientos ruiseñores, de Ignacio Sanz.

El relato está basado en dos sucesos de la vida del poeta chileno Vicente Huidobro. Para su viaje a Europa en 1916, en el trasatlántico Tierra del Fuego, hizo embarcar a una vaca para que sus hijos pequeños tuvieran leche fresca en el trayecto. Y para su regreso a Chile, siete u ocho años después, lleva trescientos ruiseñores, pues pretende poblar con ellos Chile, y pide a sus hijos, Vicentito y Nela, que los cuiden durante la travesía.

El libro atrae porque lo que se cuenta es verdaderamente singular, y porque lo hacen muy bien tanto el narrador en tercera persona que se ocupa de la primera parte, como los hijos del poeta que redactan el diario de a bordo del viaje de regreso, en días alternos. Además, la narración respira simpatía pues las extravagancias de poeta y los lujosos caprichos de millonario de Huidobro se tratan con amabilidad comprensiva. Pero, en ese contexto, pierden fuerza las consideraciones del poeta sobre la belleza y la poesía: «una necesidad, un sueño que hay que perseguir».

Ignacio Sanz. Una vaca, dos niños, trescientos ruiseñores (2010). Zaragoza: Edelvives, 2010; 167 pp.; col. Ala Delta; ilust. de Patricia Metola; ISBN: 978-84-263-7532-2.