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Planeta Narnia

Planeta Narnia

Haber trabajado durante años para publicar en su momento Un descubridor de mundos: la magia profunda de las Crónicas de Narnia, me permite decir que Planeta Narnia, de Michael Ward, es un libro excepcional: rico, complejo, erudito, e imprescindible para quienes hemos leído mucho a C. S. Lewis, pues nos hace replantearnos muchas cosas que más o menos se daban por sentadas. El autor empieza planteando los tres problemas que pretende abordar: los motivos por los que Lewis escribió las Crónicas de Narnia (que comienza después de un famoso debate público en Oxford a propósito de su libro Los milagros, en el que Elisabeth Anscombe le hizo notar debilidades de su argumentación), las razones de que la composición de los libros fuera la que es (y por qué parecen tener bases distintas), los problemas que planteó su recepción y su éxito.

Ward explica y desarrolla con calma la clave interpretativa de la saga, un genuino secreto literario no descubierto hasta que él lo señaló, entre otras cosas porque Lewis no lo compartió con nadie, aunque lo dejó bien a la vista. La idea básica es que Narnia está construida según el modelo ptolemaico de la visión medieval y renacentista del cosmos en la que hay siete planetas que son como símbolos espirituales. Según este planteamiento, Júpiter es el planeta que se asocia con El león, la bruja y el armario; Marte con El príncipe Caspian; el Sol con La travesía del Viajero del Alba; la Luna con La silla de plata; Mercurio con El caballo y el muchacho; Venus con El sobrino del mago; Saturno con La última batalla.

Ward explica esto, apoyándose para eso también en las demás obras de Lewis —sus poesías y libros, en especial su libro sobre la Edad Media La imagen del mundo, y las novelas de la Trilogía de Ransom (Más allá del planeta silencioso, Perelandra, Esa horrible fortaleza)—. En las Crónicas de Narnia Lewis sigue la práctica medieval de usar material cosmológico —algo que admiraba de Dante era que fue quien mejor usó el pensamiento cosmológico de su época; algo que también hicieron autores como Chaucer o Edmund Spenser—, y, de acuerdo con eso, las imágenes asociadas con cada planeta están en la concepción de cada novela, determinan el argumento principal, explican muchos detalles ornamentales y la atmósfera de conjunto, y también condicionan la presentación que se hace en cada una de la figura de Aslan.

Según las convincentes explicaciones de Ward, la base planetaria de cada libro pone de manifiesto que la coordinación imaginativa de toda la serie es mucho mayor y está mucho más trabajada de lo que nadie había pensado. Se ve cómo Lewis buscó dar una orientación simbólica a cada novela, cómo se combinan en ellas su imaginación teológica y su gran conocimiento de la historia literaria. Como Tolkien tuvo una primera reacción de rechazo de las Crónicas porque la primera lectura que hizo de la primera novela le pareció un batiburrillo de símbolos, no es extraño que muchos críticos posteriores hayan dado por buena su crítica, pero aquí se ve que la supuesta aparición discordante de San Nicolás en El león, la bruja y el armario tiene mucho más sentido del que parecía.

La opinión de que Lewis escribía con gran facilidad y demasiado rápido —frente a los avances lentos y trabajosos de su amigo Tolkien— también se cuestiona: se ve que sus obras tenían una larga elaboración mental y un gran trabajo detrás, aunque solo tengamos el manuscrito original mecanografiado de una de las novelas. El autor deja bien resueltos los problemas de ocasión, composición y recepción que se planteó al comienzo y, al menos para lectores como yo, queda lanzado el desafío de volver a las obras de Lewis.

Son muy buenas la traducción y la edición, que al final cuenta con una lista de las obras de Lewis en castellano, un enorme aparato de 926 notas, una extensa bibliografía, un índice onomástico general, y un índice de las muchas referencias al Antiguo y al Nuevo Testamento que se hacen.

Michael Ward. Planeta Narnia (Planet Narnia: The Seven Heavens in the Imagination of C. S. Lewis, ). Madrid: CEU Ediciones, 2022; 550 pp.; trad. de María Isabel Abradelo de Usera y Pablo Gutiérrez Carreras; ISBN: 978-84-19111-17-3. [Vista del libro en amazon.es]

 

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