Valle inquietante
Con motivo de la lectura de El imperio de la IA, y ahora de la publicación de Magnifica Humanitas, repasé mis notas de dos libros que leí hace dos o tres años.
El primero fue Valle inquietante, de Anna Wiener, un libro autobiográfico: cuando tiene 25 años la autora deja de trabajar en el mundo editorial, en Nueva York, para incorporarse a una empresa tecnológica de Silicon Valley, empleo que al poco tiempo dejará para entrar en otra empresa parecida. Aunque los sueldos que percibe son mucho más altos que los que tenía, la narradora se siente cada vez más incómoda entre sus compañeros ejecutivos e ingenieros. No da nombres de las empresas por las que pasa o con las que tiene relación pero los conocedores del sector saben cuáles son (por ejemplo, se refiere a Facebook siempre como «la red social que todos odiaban»). Lo que, según pasa el tiempo, se subraya más son las implicaciones morales de dedicarse a la recopilación y manipulación de datos; y también van en aumento las referencias a las consecuencias de ser mujer en el sector tecnológico: «El sexismo, la misoginia y la cosificación no definían el lugar de trabajo, pero estaban en todas partes. Como el papel de pared, como el aire». En un momento de balance la escritora dice: «Había llegado a la tierra prometida del trabajo intelectual milenial. Estaba ganando ochenta, noventa y después cien mil dólares al año por hacer un trabajo que solo existía en internet y para internet. Básicamente me ganaba la vida escribiendo emails. Básicamente trabajaba desde casa. El trabajo me exigía tan poco que me podría haber olvidado de que lo tenía; salvo por el hecho de que me exigía estar conectada a internet». Pero, aunque hay quien piensa que «era preferible formar parte del bando que vigilaba que del bando vigilado», también hay quien expresa «su ambivalencia sobre aquel dinero caído del cielo. «Es como tener un diamante de sangre», escribía. «Es valioso pero ha tenido un coste humano imperdonable»». Las descripciones son excelentes, la ironía crece según la narradora va siendo más capaz de comprender su situación y el entorno en el que trabaja. Esta reseña capta bien el tono del libro.
Retazos de conversaciones o de modos de hablar:
—el habitual mantra del sector tecnológico: «No pidas permiso, pide perdón»;
—veinteañeros que decían «ka» en vez de «mil»;
—preguntas en la selección de personal, «orientadas a determinar si la persona entrevistada encajaba en aquel mundillo», que «rezumaban espíritu kitsch preadolescente. «Si fueras un superhéroe, ¿cuál sería tu superpoder?», preguntaban con cara seria profesionales de los recursos humanos. «Cuando entras en una sala, ¿qué banda sonora suena?»;
—¿de qué estaba hablando toda aquella gente? Decían cosas como «coejecutar» y «precargar»; «peticionar», «espamear» y «trolear». En lugar de inesperado o sorprendente, decían «random». Usaban memes virales para socializarse;
—tanto en internet como en los mejores cafés de San Francisco, los gurús del pensamiento sistémico conversaban sobre cuántos suplementos nutricionales tomaban y en qué dosis;
—¿qué libros componen el núcleo de vuestro sistema operativo?, se preguntaban los hombres entre sí, sin atisbo de ironía;
—es como si nadie hubiera leído La tiranía de la falta de estructuras —dijo una programadora que se había leído hacía poco La tiranía de la falta de estructuras.
Breves descripciones de tipos humanos:
—gente que se consideraba creativa y que se emocionaba con cosas como el tamaño de las fuentes tipográficas y las imágenes de cabecera de las webs;
—el buen diseño de interfaces era como la magia o la religión: provocaba una suspensión de la incredulidad colectiva;
—era como presenciar una conversación entre dos cajeros automáticos;
—parecía la típica persona que tiene opiniones sobre tipografías;
—la frenética y pretenciosa cultura del trabajo de Silicon Valley, el hecho de que todo el mundo estuviera optimizando su cuerpo para tener una vida más larga, que luego invertirían de forma productiva; el hecho de que estuviera mal visto admitir que un trabajo en el sector tecnológico era una simple transacción, y no una misión noble ni una plaza en un cohete espacial;
—todo el mundo cuidaba hasta el último detalle su mitología personal.
Anna Wiener. Valle inquietante (Uncanny Valley: a Memoir, 2020). Barcelona: Asteroide, 2021; 320 pp.; trad. de Javier Calvo; ISBN: 978-8417977610. [Vista del libro en amazon.es]
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