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Autores y obras (40)

El niño desconocido

Contenido en el volumen II de Los hermanos de San Serapión (Serapions Brüder, 1819, 1820, 1821). Madrid: Anaya; 1988; 1056 pp.; col. Laurín; ilust. de Bertall y Paul Gavarni; trad. de Celia y Rafael Lupiani; ISBN (10): 84-7525-478-0.

El Rey del Río de Oro

Mallorca: Olañeta, 1990; 59 pp.; col. Érase una vez…, Biblioteca de Cuentos Maravillosos; ilust. de Richard Doyle, portada y contraportada de Arthur RACKHAM; prólogo y trad. de Carmen Bravo-Villasante; ISBN: 84-7651-426-3. Nueva edición, titulada El Rey del río Dorado, en Sevilla: Espuela de Plata, 2016; 112 pp.; col. Fábula de Literatura infantil; ilust. de Elizabeth M. Fischer; trad. de Victoria León; prólogo de Luis Alberto de Cuenca; ISBN: 978-8416034642. [Vista del libro en amazon.es]

La Bella y la Bestia

Relato contenido en una edición titulada La Bella y la Bestia y otros cuentos de hadas. Mallorca: Olañeta, 1986; 75 pp.; cubiertas de Walter CRANE e ilust. de Richard Doyle; prólogo de Carmen Bravo-Villasante; ISBN: 84-7651-395-X.
Otras ediciones son:
Barcelona: Lumen, 1990; 39 pp.; ilust. de Binette Schroeder; trad. de Esther Tusquets; ISBN: 84-26436358.
—Madrid: Kókinos, 2006; 72 pp.; ilust. de Angela Barrett; trad. de Miguel Ángel Mendo; ISBN: 84-96629-03-1.
Otra más, que incluye otros cuentos de la autora, está en Madrid: Alfaguara, 2017; 112 pp.; col. Alfaguara clásicos; trad, de Noemí Sobregués; ISBN: 978-8420485867. [Vista del libro en amazon.es]

Cuentos de la vieja Rusia

Son cuatro relatos: La feria de Sorotschinzy (1831) y La nariz (1842) de Nikolai GÓGOL; Kashtanka (1887), de Antón CHÉJOV; El zar Saltán y la princesa cisne, de Alexander PUSHKIN. Adaptaciones de Sybil Gräfin Schönfeldt. Barcelona: Lumen, 2000; 104 pp.; trad. de Humpty Dumpty; ISBN: 84-264-3734-6.
Ediciones de dos de ellos por separado:
—con el título La feria de Soróchintsi, en Madrid: Anaya, 1991; 26 pp.; trad. de Alberto Jiménez Rioja; adaptación de Nazario de Casia; ISBN: 84-207-4209-0.
La nariz, Madrid: Anaya, 1992; 26 pp.; adaptación de Nazario de Casia; ISBN: 84-207-4837-4.

Cuento del que fue a aprender lo que era el miedo

De dos hermanos, cuyo nombre no se nos da, el mayor es listo pero tiene miedo y el pequeño es tonto pero no lo tiene. El sacristán de su pueblo se ofrece para que pase miedo y se lo lleva para darle un susto de muerte pero el resultado para el sacristán no puede ser peor. Se marcha luego de casa y nadie logra que pase miedo. Acaba casándose con una princesa y, por fin, la doncella de su esposa consigue asustarlo.

El sastrecillo valiente

Un sastre que siempre está contento y riéndose con todas sus fuerzas, un día mata siete moscas de un golpe. Contento de sí mismo, se pone un cartel que dice «siete de un golpe» y va logrando vencer en todo tipo de pruebas a base de astucia, también las que le propone el rey para poder casarse con su hija y obtener la mitad de su reino.

Los músicos de Bremen

Un asno que desea ser músico municipal en Bremen se une primero a un perro de caza viejo, luego a un gato y luego a un gallo. Llegan a una casa donde unos ladrones están comiendo, se asoman a la ventana colocados uno encima del otro y entonces los ladrones se asustan y salen corriendo. Cuando después vuelve uno de los ladrones lo encuentra todo en silencio: en ese momento el gato salta sobre él, el perro le muerde, el asno le cocea, el gallo grita «traédmelo aquí»…

El Enano Saltarín

Para darse importancia, un molinero pobre dice al rey que su hija puede hilar paja en oro. El rey manda que la encierren en una habitación para que lo haga y la chica lo consigue varias veces, con ayuda de un hombrecillo misterioso que, a cambio, le pide sucesivamente un collar, un anillo, su primer hijo cuando se case con el rey. Cuando llega el momento, el hombrecillo promete liberarla de cumplir su promesa si averigua su nombre.

El pescador y su mujer

Un pescador deja libre a un rodaballo que, a cambio, está dispuesto a concederle cualquier deseo. Poco a poco, la mujer del pescador va diciéndole que le pida deseos cada vez mayores: hasta ser rey, emperador, Papa, Dios…

El lobo y los siete cabritillos

Una madre sale de casa y advierte a sus hijos que no abran al lobo. Cuando el lobo viene le piden que muestre la patita por debajo de la puerta; después de varios intentos, el lobo los engaña embadurnando su pata de harina; entra y se los come a todos menos a uno que se refugia en la caja del reloj. Cuando vuelve la madre y el lobo está dormido después del festín, le abren la barriga, liberan a sus hermanos, y se la llenan de piedras.

Hansel y Gretel

Como en el Pulgarcito de Perrault, un matrimonio de leñadores abandonan a sus hijos en el bosque. La primera vez vuelven a casa pero la segunda no, y encuentran una casa hecha de pan y cubierta de pastel con las ventanas de azúcar. La bruja propietaria quiere comerse a los dos hermanos pero Gretel será lista y conseguirá que sea la bruja la que acabe dentro del horno.

Caperucita Roja

Caperucita es enviada junto a su abuela con un mandato explícito de su madre: «No te apartes del camino». Pero ella se desvía y pierde tiempo, lo que permite al lobo llegar antes a casa de la abuela. El lobo las come a las dos pero un cazador que pasaba por allí las saca de la barriga del lobo, que llena después de piedras para que caiga en el río y se ahogue. El cuento termina con Caperucita pensando: «ya no te volverás a desviar en toda tu vida del camino, si tu madre te lo ha prohibido».

La niña de los gansos

Una princesa parte hacia el país donde se casará llevando un pañuelito que tiene tres gotas de la sangre de su madre, y montada un caballo, llamado Falada, que sabe hablar. La camarera que la acompaña se niega varias veces a prestarle ayuda, le hace prometer que no se quejará y, al llegar al destino, la suplanta y se casa ella con el príncipe. Además, consigue que a la verdadera princesa la manden a cuidar gansos y que decapiten a Falada. Pero el viejo rey, padre del príncipe, logra saber cuál es la verdad: la niña de los gansos será la nueva reina y la impostora recibirá su merecido.

Blancanieves

Cuando Blancanieves nace, su madre fallece. Su madrastra, una mujer tan bella como envidiosa, decide matarla cuando el espejo al que le pregunta quién es la mujer más bella, un día cambia su respuesta y le dice que ahora la más bella es Blancanieves. Pero el cazador a quien le encarga que la mate se arrepiente y la deja en el bosque. Allí encuentra la casa donde viven siete enanos mineros, donde se instala. La madrastra, enterada por el espejo de que Blancanieves sigue viva, urde un plan para matarla y lo consigue, a la segunda, envenenándola. El narrador nos dice que, entonces, «su envidioso corazón encontró la calma en la medida en que la puede encontrar un corazón envidioso». Los enanos ponen a Blancanieves en un ataúd de vidrio y cuando un día un príncipe se lo lleva con él, una sacudida provoca que se salga de su garganta el trozo envenenado. El príncipe y Blancanieves se casan y la bruja-madrastra sufrirá un castigo ejemplar.

Cenicienta

El argumento es igual a Cenicienta o el zapatito de cristal, de Perrault, aunque los Grimm se basaron en una serie de versiones de la historia que oyeron en el estado de Hesse. También Cenicienta es una chica buena y piadosa pero en este caso no es el hada quien le resuelve las cosas sino los pájaros, y el encantamiento sucede junto a la tumba de su madre, bajo un avellano. Aquí no hay reloj en palacio ni suenan las doce campanadas sino que Cenicienta huye, y el zapatito no es de cristal sino una sandalia de oro que se queda pegada en el suelo. Las dos hermanastras son «repugnantes y negras de corazón» y, al final, para intentar encajar sus pies en la sandalia, se cortan los pies y, finalmente, las palomas les quitan los ojos.

Riquete

El feo y jorobado hijo de un rey tiene sin embargo el don de conceder inteligencia a otros; en el reino vecino una princesa guapa puede volver hermoso a quien le guste; el feo y la guapa acaban enamorándose y concediéndose mutuamente sus propias cualidades: «Hay quien asegura que no intervinieron para nada los encantamientos del Hada, sino que sólo el amor realizó aquella Metamorfosis».

Las Hadas

Entre dos hermanas, una buena y otra mala, esta última es, asombrosamente, la preferida de su madre; pero las hadas conceden a la buena que derrame perlas y diamantes cada vez que hable, mientras que a la mala víboras y sapos.

Barba Azul

Relato centrado en las malas consecuencias de la curiosidad de una mujer que desobedece la prohibición de su marido y, en su ausencia, usa la llavecita encantada que le había prohibido usar.

Pulgarcito

Unos pobrísimos leñadores abandonan a sus hijos en el bosque. El pequeño Pulgarcito se da cuenta y lo arregla la primera vez echando piedrecitas en el camino para saber volver. Pero la segunda echa migas de pan y, cuando quieren regresar, se las han comido los pájaros. Acaban llegando a casa de un ogro que se los quiere comer pero, con la complicidad de la mujer del ogro, Pulgarcito no sólo lo evita sino que además consigue que el ogro se coma a sus propias hijas. Luego le quita unas botas de siete leguas, que le sirven para huir y para matar al ogro y hacerse rico.

El Gato con Botas o Maese Gato

Cuando fallece, un molinero deja en herencia a sus tres hijos un molino, un asno y un gato. Cuando el menor se lamenta de su suerte, el gato le dice que no se preocupe: «Dadme un saco y hacerme un par de Botas para ir a los zarzales». El gato se las arregla para ir cazando distintas piezas que va regalando sucesivamente al rey de parte de su señor, el marqués de Carabás. Más adelante consigue también engañar a un ogro y arrebatarle su castillo y sus posesiones, que sirven para que su joven amo pueda casarse con la princesa.

Cenicienta o el zapatito de cristal

Un hombre con una hija de «dulzura y bondad sin igual» se casa en segundas nupcias con una mujer que tiene dos hijas. Las tres nuevas mujeres de la casa maltratan a la primera, encargándole las tareas peores, obligándola a dormir en un desván y a sentarse en un rincón de la chimenea junto a las cenizas, de ahí su nombre. Cuando el hijo del Rey da un baile y a ella no la dejan ir, un encantamiento que hará su Madrina lo hará posible: la condición será que antes de que suenen las doce campanadas esté de vuelta en casa. Ya en la fiesta el príncipe quedará prendado de la belleza de Cenicienta, que huye antes de las doce. Esto se repetirá una segunda vez pero, en esta ocasión, en la huida se dejará el zapato de cristal, que servirá para que termine bien la posterior búsqueda del príncipe.

La Bella durmiente del bosque

En la primera parte un hada despechada echa una maldición sobre una princesa recién nacida: si se pincha con un huso morirá; otra hada lo arregla un poco: no morirá sino que caerá en un profundo sueño. A pesar de las precauciones, cuando cumple quince años se pincha y se queda dormida. Es recluida entonces en un palacio en medio del bosque y, para que no le falte nada cuando despierte, el hada duerme también a toda la servidumbre. Pasados cien años, un príncipe la encuentra, la besa y deshace el hechizo. En la segunda parte ambos se casan ocultamente por miedo a la madre del príncipe, una ogresa. Tienen dos hijos: Aurora y Día. Cuando el príncipe por fin es rey introduce por fin a su esposa en palacio. Aprovechando un viaje del rey la ogra trama un plan para comerse a los niños y a la reina, pero el mayordomo la engaña y, cuando el rey vuelve, su madre muere.

Caperucita Roja

A Caperucita la manda su madre junto a su abuela con una torta y un tarrito de mantequilla. Cuando encuentra un lobo en el bosque, Caperucita le dice dónde va. Entonces el lobo se adelanta y se come a la abuela. Y cuando llega Caperucita también se la come.

Los tres cerditos

Una versión en álbum titulada La historia de los tres cerditos, está en Madrid: Anaya, 2003; 23 pp.; col. sopa de cuentos, cuentos clásicos; ilust. de Xan López Domínguez; trad. de Fernando Santos; ISBN: 84-667-2553-9.

Canción de Navidad

Madrid: Anaya, 2005, 9ª ed.; 224 pp.; col. Tus libros; ilust. de Arthur RACKHMAN, John Leech y Harry Furniss; introd. de Juan Tébar; trad. notas y apéndice de Santiago R. Santerbás; ISBN: 84-207-3408-X.
Existe otra edición, titulada Cuento de Navidad, en Barcelona: Lumen, 1990; 152 pp.; ilust. de Roberto INNOCENTI; trad. de Enrique Ortenbach y Anna Capmany; ISBN: 84-264-3643-9. Otra edición, ya con el título Canción de Navidad y con estas mismas ilustraciones, está en Pontevedra: Kalandraka, 2011; 152 pp.; trad. de Carlos Acevedo; ISBN: 978-84-92608-49-2. [Vista de esta última edición en amazon.es]

El abeto

El protagonista es un abeto que, después de ser protagonista una Navidad, es abandonado y, al final, en sus recuerdos sólo conserva los de su verde juventud en el bosque, aquella Nochebuena en la que fue el centro de atención de todos y el único cuento que oyó precisamente allí…

Los zapatos rojos

Karen es una niña delicada que se obsesiona con unos zapatos rojos y que, cuando recibe la confirmación, no hace más que pensar en ellos. Desobedece la prohibición de que se los ponga y, entonces, un soldado le echa un encantamiento por el que los zapatos la obligarán a bailar continuamente y no podrá quitárselos.

El patito feo

Uno de los huevos que incuba una pata tarda en romper. Al final sale un patito enorme que resulta mucho más torpe que los demás. Eso le vale recibir burlas pero la madre-pata responde a quienes le hacen notar su fealdad que «tiene buen carácter y nada estupendamente, igual que cualquiera de los otros». Debido al sufrimiento que todo esto le causa, el patito acaba huyendo y teniendo encuentros con distintos animales hasta que ve unos pájaros grandes muy hermosos y ve también su propio reflejo…

El valiente soldadito de plomo

A un niño le regalan en su cumpleaños 25 soldaditos de plomo iguales menos uno que tiene una sola pierna. En la sala de los juguetes, el soldadito se fija en una doncellita colocada delante de un castillo de papel, pero un juguete rival provoca que se caiga por el balcón. Sucesivas coincidencias devuelven al soldadito a la sala de los juguetes, pero un niño lo echa a la chimenea y, entonces, un golpe de viento arrastra también al fuego a la bailarina. Al otro día encuentran algo que parecía un corazón de plomo entre las cenizas.

La sirenita

La más pequeña de varias hermanas sirenas desea por encima de todo conocer a los seres humanos. Cuando tiene quince años salva de morir ahogado a un príncipe y se enamora de él. Para poder acceder a él necesita tener un alma como los hombres, y para eso acude a la bruja del mar, que le propone un encantamiento por el cual la transformará en humana, pero no podrá hablar, sufrirá toda la vida un gran dolor al andar y pisar la tierra, no podrá volver a ser sirena, y morirá si no acaba casándose con el príncipe. La sirenita acepta las condiciones pero el príncipe, aunque siempre la tratará con afecto, ni siquiera se dará cuenta de su amor y contraerá matrimonio finalmente con otra.

El traje nuevo del emperador

Dos embaucadores afirman que poseen una tela que tiene «la propiedad de ser invisible para cualquier persona que no mereciera su cargo, o que fuera absolutamente tonta». Convencen así al rey y a la corte y se ponen a preparar un vestido para el rey. Quienes supervisan el trabajo de los embaucadores les siguen la corriente pues, de no hacerlo, quedarían como tontos o como personas que no están a la altura de su cargo. Cuando el rey sale de palacio bajo palio sólo un niño se atreve a decir la verdad: «¡No lleva nada encima!».

La princesa y el guisante

Un príncipe viaja por todo el mundo sin encontrar una princesa de su gusto: «siempre había algo que no estaba del todo bien». Hasta que un día llega una chica, un día de lluvia, que afirma ser una princesa de verdad. La anciana reina dice para sí un «ahora veremos»: pone «un guisante sobre el somier de tablas, luego cogió veinte colchones, los puso encima del guisante, y luego veinte edredones de plumas encima de los colchones». A la mañana siguiente, cuando le preguntan a la chica qué tal ha dormido y exclama: «terriblemente mal, no he podido pegar ojo en toda la noche», la familia real sabe que, en efecto, tienen delante una princesa de verdad.

Colecciones y páginas (13)